Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
2 comentarios

Los santos son de carne y hueso


Hoy es el día de Santa Teresa de Jesús o Santa Teresa de Ávila, mística española del siglo XVI, doctora de la Iglesia.
Fue mujer de su tiempo y fue de carne y hueso. Muchas veces cuando pensamos en los santos nos imaginamos  a seres extraordinariamente poderosos y con poderes especiales, es decir a superhombres o supermujeres, inalcanzables en nuestros propósitos de alcanzar la santidad. Sí, la santidad, ya que todos estamos llamados a la santidad.
Puede que nos imaginemos a personas que no tuvieron dificultades en su vida o que nunca pecaron. Pues no, fueron personas con dificultades propias de su época, recordemos las dificultades que le hizo pasar la princesa de Éboli, y que sí pecaron, pero que descubrieron la manera de levantarse y de buscar a Dios, a sus distracciones en la oración se refería a la cabeza como la loca de la casa, o San Pablo de matar Cristianos a amar a Cristo.
Puede que nos imaginemos a personas que vivieron en épocas muy favorables para sus creencias y vemos que creer en aquella época podía ser incluso más complicado que hoy en día debido a la relajación, fruto de los pontificados o también la reforma protestante que estaba surgiendo.
Es decir, los santos no son de una época concreta ni de una pasta concreta, sino personas que encontraron a Dios en las circunstacias personales que les toco vivir cada cual, es decir, a lo que debemos aspirar.
Sin ánimo de hacer un estudio sobre la santidad, recojo los textos del Vaticano II sobre la santidad, por la importancia que tiene que la Iglesia haya hecho oficialmente esta llamada y por la utilidad que puede reportar el hallar los textos resumidos. La Iglesia extiende a todos el concepto de santidad y el deber de ser santos que parece quedaba para quienes militaban en los estados de consagrados (Obispos, curas, monjas...)

1. Llamada universal a la santidad
«Todos los fieles cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre» («Lumen gentium» 11. c).
«El Divino Maestro y Modelo de toda perfección, el Señor Jesús, predicó a todos ya cada uno de sus discípulos, cualquiera que fuese su condición, la santidad de vida, de la que Él es iniciador y consumador. «Sed pues, vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mt 5,48. (Ibid. 40, a).
«Si bien en la Iglesia no todos van por el mismo camino, sin embargo todos están llamados a la santidad y han alcanzado idéntica fe por la justicia de Dios» (cf 2 Pe 1,1) (Ibid. 32, c).
«(...) en la Iglesia, todos, lo mismo quienes pertenecen a la Jerarquía que los apacentados por ella, están llamados a la santidad, según aquello del Apóstol: "Porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación " (1 Tes 4,3; cf Ef 1,4» (Ibid. 39).
«Quedan (...) invitados, y aun obligados, todos los fieles cristianos a buscar insistentemente la santidad y la perfección dentro del propio estado» (Ibid. 42, e).

2. La santificación, obra divina
«Cristo, Señor, Hijo de Dios vivo (...) vino a salvar de los pecados a su pueblo ya santificar a todos los hombres...» («Christus Dominus», 1)
«(...) fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés a fin de santificar indefinidamente la Iglesia y para que de este modo los fieles tengan acceso al Padre por medio de Cristo en un mismo Espíritu» (cf Ef 2, 18) («LumenGentium», 4, a).
«(...) el Espíritu Santo, que obra la santificación del Pueblo de Dios por medio del ministerio y de los sacramentos, da también a los fieles (1 Co 12, 7) dones peculiares» («Apostohcam actuositatem., 3, d.).
«La misión de la Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, la cual hay que conseguir con la fe en Cristo y con su gracia» (Ibid. 41, g.).

3. Naturaleza de la santidad
«... con el ejemplo de los santos aprendemos el camino más seguro por el que, entre las visicitudes mundanas, podremos llegar a la perfecta unión con Cristo o santidad, según el estado y condición de cada uno» («Lumen gentium», 50, b.).
«... todos los fieles están llamados a la plenitud de la vida cristiana ya la perfección de la caridad y esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad terrena» (Ibid. 40, b.).
«... todos los fieles cristianos, en las condiciones, ocupaciones o circunstancias de su vida ya través de todo eso, se santificarán más cada día si la aceptan todo con fe de la mano del Padre celestial y colaboran con la voluntad divina» (Ibid. 41. g.)

4. La ejemplaridad en orden a la santidad
«Por lo mismo que los bienaventurados están más íntimamente unidos a Cristo, consolidan más eficazmente a toda la Iglesia en la santidad...» (Ibid. 49)
«Los Obispos no teman entregar su vida por las ovejas, y hechos modelos para la grey (cf 1 Pe 5,3), estimulen a la Iglesia, con su ejemplo, a una santidad cada día mayor» (Ibid. 41, b.).
«...los presbíteros abunden en todo bien espiritual y sean para todos un vivo testimonio de Dios, émulos de aquellos sacerdotes que, en el decurso de los siglos, con frecuencia en un servicio humilde y oculto, dejaron un preclaro ejemplo de santidad...» (Ibid. 41. c.)
«Gracias precisamente a los padres, que precederán con el ejemplo y la oración en familia, los hijos y aun los demás que viven en el círculo familiar, encontrarán más fácilmente el camino del sentido humano, de la salvación y de la santidad» («Gaudium et spes». 48).

5. Medios de santificación
«...la caridad, como vínculo de perfección y plenitud de la ley (cf Col 3, 14; Rom 13,10), rige todos los medios de santificación, los reforma y los conduce a su fin» («Lumen gentium». 42, a).
«En ella (la Liturgia) los signos sensibles significan y cada uno a su manera realizan la santificación del hombre...» («Sacrosanctum Concilium», 7 c)
«... bien cumplido, ese ministerio será también para ellos (los Obispos) un magnífico medio de santificación» («Lumen gentium». 41, b.).
«Los presbíteros conseguirán de manera propia la santidad ejerciendo sincera e incansablemente sus ministerios en el Espíritu de Cristo» («PresbyterorumOrdinis». 13 a.).
«...Los presbíteros por las mismas acciones sagradas de cada día, como por todo su ministerio, que ejercen unidos con el Obispo y los presbíteros, ellos mismos se ordenan a la perfección de vida» (Ibid. 12, c.).
«... entre todas las ayudas espirituales descuellan aquellos actos por los que se nutren los fieles de Cristo con la Palabra de Dios en la doble mesa de la Sagrada Escritura y de la Eucaristía; de cuánta importancia sea su frecuencia para la santificación propia de los presbíteros, es cosa que a nadie se le oculta» (Ibid. 18. a.).
«...los presbíteros tengan presente cuánto favorece a su santificación la fiel unión y generosa cooperación con su propio Obispo» (Lumen gentium», 41, c. ).

6. Santificación del hombre y del mundo
«... en el mundo, los seglares están llamados por Dios para que, desempeñando su propia perfección guiados por el espíritu evangélico, contribuyan a la santificación del mundo como desde dentro, a modo de fermento» (Ibid. 31, b.).
«Muchas son las formas de apostolado con que los seglares edifican a la Iglesia y santifican al mundo, animándolo en Cristo» (Apostolicam actuositatem», 16, c.).
«Ejercen los seglares... el apostolado con su trabajo por evangelizar y santificar a los hombres y por perfeccionar y saturar de espíritu evangélico el orden temporal...» (Ibid.. 2, b).
«Con la Liturgia se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin» (Sacrosanctum Concilium», 10, b.).

7. Progreso constante en la santificación
Los bautizados es necesario que con la ayuda de Dios conserven y perfeccionen en su vida la santificación que recibieron» (Lumen gentium», 40, a.).
«...los presbíteros por la santidad de que están enriquecidos en Cristo pueden avanzar hasta el varón perfecto» («Presbyterorum Ordinis», 12, b.).
«Es necesario que los seglares avancen por este camino de la santidad con espíritu decidido y alegre, esforzándose por superar las dificultades con prudente paciencia» («Apostolicam actuositatem», 4, a).
«...los trabajadores, ayudándose unos a otros a llevar sus cargas, asciendan mediante su mismo trabajo diario a una más alta santidad, incluso como proyección apostólica» («Lumen gentium», 41, e.).







"Entre pucheros también se puede servir a Dios"




Share/Bookmark
0 comentarios

La democracia está muy sobrevalorada


Cuando era pequeño me daba cuenta que lo importante para sobrevivir, en las relaciones sociales, era asociarse y crear pandilla para protegerte. Recuerdo que te escudabas en la pandilla cuando había que hacer alguna chiquillada y uno vociferaba: "a votaciones", "¿quién quiere que Pepito salga elegido? que levante la mano", eso sí, siempre se pensaba en el más débil. Sucedía también en ese juego infantil que para medir la valía o inteligencia se recurría a las votaciones, "el que piense que Faustino es el más tonto que levante la mano" recuento de votos y quedaba instituido como el más tonto.
Ante todo, quiero deciros que yo soy demócrata, y creo que es un sistema que puede ayudar a gobernar, pero no creo que se pueda canonizar tanto como piensan muchos. La democracia es un sistema político y en cuanto sistema es un medio no una solución ni una panacea. Lo que hace que una democracia funcione son los buenos políticos y los buenos ciudadanos. Un político que no sirve, no sirve para nada (frase que nació para hablar de la Iglesia, valiéndose de la polisemia del verbo servir)
Me pone del hígado cuando muchos políticos, y aquí generalizo, hablan como si yo lo aprobara, "es lo que quieren todos los españoles", "la mayoría de los españoles están de acuerdo", "lo hacemos porque así lo reclaman los españoles" o el nuevo insulto "no eres democrátoco"... pues creo que todo español que hemos sido metidos en ese saco no hemos estado de acuerdo alguna vez en alguna decisión. Muchas decisiones no se transforman automáticamente en normas morales o irrefutables. No quiero recurrir al típico tópico de que Hitler llegó al poder democráticamente, pero puede dar a entender algo.
Es según definición etimológica el gobierno del pueblo, aunque la única decisión que tome es cada cuatro años.
La democracia tiene la ventaja de ser un sistema en el que la ciudadanía puede quitar de sus puestos a los gobernantes sin tener que cambiar toda la base legal del gobierno. En este sentido la democracia reduce la inestabilidad política y asegura a los ciudadanos que por mucho que disientan de las políticas del gobierno en un momento dado, siempre tendrán una oportunidad regular de cambiar a quienes gobiernan, o incluso de cambiar directamente las políticas con las cuales no están de acuerdo. Otra ventaja, y la más grande creo, nunca se ha establecido una guerra entre dos estados democráticos.

Concluyendo: 
  1. Si fueramos ángeles no necesitaríamos ningún sistema de gobierno.
  2. Si nosotros no fueramos ángeles y los políticos sí, no necesitaríamos democracía.
  3. Como los ciudadanos no somos ángeles ni los políticos tampoco necesitamos democracia que puede ser la mejor forma para gobernar.
  4. La democracia puede ser la mejor forma de gobernar, pero eso no quiere decir que la tengamos que llamar Santa Democracia. También tiene errores y sería bueno que le demos su valor en su justa medida.







La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás.    Winston Churchill 


Share/Bookmark
0 comentarios

All is vanity


Esta ilusión óptica, pertenece a Charles Allan Gilbert, ilustrador americano de principios del siglo XX y nos presenta dos visiones distintas, la que ve la dama y lo que observamos nosotros fuera de la escena.
Pero, el motivo de este post, la verdad que no es la imagen, de hecho la acabo de descubrir, sino más bien el texto que pongo a continuación y que me ha dado vueltas todo el día.
"Vanidad de vanidades", dijo el Predicador; "vanidad de vanidades, todo es vanidad."¿Qué provecho tiene el hombre de todo su duro trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; pero la tierra siempre permanece.  El sol sale, y el sol se pone. Vuelve a su lugar y de allí sale de nuevo.  El viento sopla hacia el sur y gira hacia el norte; va girando de continuo, y de nuevo vuelve el viento a sus giros.  Todos los ríos van al mar, pero el mar no se llena. Al lugar adonde los ríos corren, allí vuelven a correr.  Todas las cosas son fatigosas, y nadie es capaz de explicarlas. El ojo no se harta de ver, ni el oído se sacia de oír. Lo que fue, eso será; y lo que ha sido hecho, eso se hará. Nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo"? Ya sucedió en las edades que nos han precedido. No hay memoria de lo primero, ni tampoco de lo que será postrero. No habrá memoria de ello entre los que serán después.
No es un texto de Sartre ni de Camus. Es la primera lectura que tocaba en la Misa del día de hoy.
Es cierto, que de vez en cuando hay que hacer limpieza a fondo en la casas, ya que a pesar de ir limpiándola día a día, siempre quedan suciedades escondidas. Este es un texto que nos da un zarandeo a la vida y nos hace esa limpieza profunda. Lo mejor para limpiar la casa en profundidad es apartar todo y limpiar. "Vaciedad de vaciedad, todo es vaciedad" traducción que utilizan los leccionarios para proclamar este pasaje bíblico en las celebraciones.
Pues sí, vaciarse para poder llenarse. Texto muy existencial que lógicamente una persona que no tenga una visión trascendente en Dios recurrirá al "Carpe diem" y que los creyentes recurriremos al llenado de Dios.
Lo dejo sin hacer ninguna reflexión ya que el vaciado mío puede ser distinto a otro. Sólo añado ¿Qué estoy haciendo yo en la vida?


Share/Bookmark
5 comentarios

La gallina desplumada






A una mujer que se confesaba frecuentemente de hablar mal de los demás, san Felipe Neri le preguntó:


— ¿Te sucede con frecuencia hablar mal del prójimo?


— Muy a menudo, Padre -responde la penitente.


— Hija, creo que no te das cuenta de lo que haces. Es necesario que hagas penitencia. He aquí lo que harás: mata una gallina y tráemela enseguida, desplumándola por el camino desde tu casa hasta aquí.


La mujer obedeció, y se presentó al santo con la gallina desplumada.


— Ahora -le dijo Felipe-, regresa por el mismo camino que viniste y recoge una por una las plumas de la gallina…


— Pero eso es imposible, padre -rebatió la mujer-, con el viento que hace hoy no podré encontrar más que unas pocas.


— También yo lo sé -concluyó el santo-, pero he querido hacerte comprender que si no puedes recoger las plumas de una gallina, desparramadas por el viento, tampoco puedes recoger todas las calumnias levantadas y dichas de mucha gente, y en perjuicio de tu prójimo.

No quisiera añadir muchas palabras para no desvirtuar el sabroso mensaje que nos ofrece esta anécdota, pero quisiera hacer una pequeña referencia.
Es un gran pecado colectivo el hablar de los demás sin ser muchas veces conscientes del daño que podemos causar. Primero si es falso se convierte en calumnia y segundo si es cierto se convierte en difamación. Nos gusta "ver la astilla en el ojo del prójimo y no reparamos en la viga que llevamos en el nuestro"
Si este post nos hizo pensar algo en esto, quisiera darme con un canto en los dientes.


Share/Bookmark
7 comentarios

"Ecclesia casta et meretrix"


Esta nueva entrada, surge después de ver ciertos artículos periodísticos, escuchar tertulias en la radio, y opiniones de internautas ante noticias que surgen en la prensa digital...
Pues sabéis que os digo, ¡yo sigo queriendo a la Iglesia!, y me explico.


CASTA (referido a la santidad de la Iglesia). La Iglesia es santa ya que es el mismo Jesús quien la funda. No es el motivo de nuestra fe, ya que creer, lo que se dice creer, se cree en Dios. Nuestra fe en la Iglesia deriva de nuestra fe en Dios. No es "el" motivo de nuestra fe, pero sí es "un" motivo de la fe. Nos ayuda a creer en Dios y a Dios. Fue el mismo Jesús quien la fundó y no una invención humana, y así nos hablaba San Juan Crisóstomo: 
"¿Cómo se les habría podido ocurrir a doce pobres hombres, para postre ignorantes que habían pasado su vida en los lagos y en los ríos, emprender una obra semejante? Es evidente que si no lo hubieran visto resucitado y si no hubieran tenido una prueba irrefutable de su poder, no se habrían expuesto a un riesgo tan grave" 
y en esa época, ¡que graves! eran los riesgos que tuvieron los primeros cristianos, persecuciones, falsas acusaciones...

MERETRIX ("prostitución" referido al pecado que hay en los miembros de la Iglesia) Los hombres somos pecadores y en nuestra condición humana cometemos pecados. En el concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et spes 43, se nos dice:
"Aunque la Iglesia, por la virtud del Espíritu Santo, se ha mantenido como esposa fiel de su Señor y nunca ha cesado de ser signo de salvación en el mundo, sabe, sin embargo, muy bien que no siempre, a lo largo de su prolongada historia, fueron todos sus miembros, clérigos o laicos, fieles al Espíritu de Dios. Sabe también la Iglesia que aun hoy día es mucha la distancia que se da entre el mensaje que ella anuncia y la fragilidad humana de los mensajeros  a quienes está confiado el Evangelio. Dejando a un lado el juicio de la historia sobre estas deficiencias, debemos, sin embargo, tener conciencia de ellas y combatirlas con máxima energía para que no dañe a la difusión del Evangelio"
Se resalta que la Iglesia abraza en su seno a pecadores y que, santa y siempre necesitada de purificación, busca sin cesar la conversión y la renovación.

Sin embargo, resulta muy difícil entender esta dualidad de santa y pecadora, "casta y prostituta" como dijo San Ambrosio . Pero, para resumir diremos que hay que tener en cuenta que ambas dimensiones no tienen el mismo peso: la Iglesia es santa en su vocación y pecadora cuando contradice esa vocación.
A mi desde siempre me resulto ver los errores de la Iglesia una clara prueba de la existencia de Dios. Si la Iglesia a lo largo de los siglos cometió alguna atrocidad, que si que las cometió, y no las voy a enumerar porque ya hay bastantes que las recuerdan, la Iglesia nunca se derrumbó sino que tomó nuevo rumbo con multitud de Santos que surgían precisamente en esos momentos. Si la Iglesia sólo estuviese sustentada en manos humanas no habría, perdón "ni Dios que la conociese" se derrumbaría como muchos imperios a lo largo de la historia que después de los errores y vicios se cayeron. Dios la sostiene y la mantiene viva dejándola en la fragilidad del la condición humana en su gobierno, pero nunca desaparecerá porque DIOS EXISTE.

Una anécdota de Napoleón que siempre me llamó la atención, sucedió hace 200 años. El emperador francés Napoleón engullía con sus ejércitos a los países de Europa con la intención final de dominar totalmente el mundo. En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi:


"Voy a destruir su Iglesia" El Cardenal le contestó: "No, no podrá". 
Napoleón, con sus 150 cm. de altura, dijo otra vez: "¡Voy a destruir su Iglesia!"
El Cardenal dijo confiado: "No, no podrá. !Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!"
Si los malos Papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido éxito en destruirla desde su interior -le estaba diciendo implícitamente al general- ¿cómo cree que Ud. va a poder hacerlo?

El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitirá que Su Iglesia fracase.
La Religión es imperfecta, pero solamente porque el hombre también lo es... Todos, incluido el que os escribe.


Share/Bookmark
2 comentarios

Las homilías, como las minifaldas


Hace tiempo una persona me hizo la siguiente comparación picarona: "Las homilías tienen que ser como las minifaldas". Yo contesté espontáneamente, a esa cara con sonrisa maliciosa, "¿tienen que ser cortas?". Él comenzó a pasar de sonrisa a risa y añadió: "y que enseñen"
Esta anécdota saltó en mi cabeza después de leer un consejo que nos llega desde el Vaticano y que apareció en algún medio de comunicación, El Vaticano recomienda que las homilías no deben durar más de ocho minutos" 
Aunque resulte un tema circunstancial no deja de llamarme la atención y hacerme reflexinar sobre la importancia que tiene, más que por la duración por el hecho de la preparación. Aunque sigo manteniendo que lo breve y bueno, dos veces bueno
Una cosa está clara, el mensaje de Jesús es muy atrayente para cualquier persona e ideología, el aforo de gente está asegurado, tenemos todos los medios posibles para transmitirlo, en definitiva cualquier responsable de marketing se daría con un canto en los dientes teniendo todas estas posibilidades.
¿Cuál es el problema entonces?
La preparación y la ejecución por parte del predicador.
Nos falta preparar esas homilías  y cuando digo preparación no me refiero simplemente asimilar conceptos y posteriormente estructurarlos para poder expresarlos, sino al vivir esa palabra de Dios, al convencimiento personal de que forma parte de mi creencia y no sólo del intelecto. Es bueno llevarlo a la oración, el vivir ese mensaje tan atrayente, que va dirigido no sólo a los que le predico, sino a mi propia persona y no hacerle caso al modismo: "haz lo que digo y no lo que hago" Es bueno también el actualizar ese mensaje al tiempo en el que vivimos, así lo expresa el responsable en el Vaticano de esta recomendación, el Arzobispo Nikola Eterovic: "Cuando predicamos deberíamos tener en una mano la Biblia y en la otra el periódico"
La ejecución debe ser vital más que magistral, no tanto el dar conceptos como vivencias y experiencias. Debe ser más un estar con Dios que un saber de Dios. Eso se consigue más que llevando una hoja escrita el llevarlo escrito en el corazón. Es por lo tanto necesario que las homilías las llevemos antes a la oración. Que sean el motivo de nuestra oración las lecturas dominicales del domingo posterior. Por último, creo que es indispensable que miremos a los ojos de los que le hablamos para que ellos también descubran la sinceridad de nuestras palabras. Debemos ser altavoces, simplemente medios que utiliza Dios para hablarles a sus criaturas.


Share/Bookmark
0 comentarios

Tercera edad


Tercera edad es el eufemismo que hemos inventado para evitar decir anciano, viejo...
Primera etapa que gastamos en el crecimiento y formación.
Segunda que gastamos en la producción, nuestra edad "útil"
Tercera etapa que coincide normalmente con la jubilación.
Jubilación que preciosa palabra en su definición etimológica, proviene del latín "jubilare" (gritar de alegría), y que horrorosa en el lenguaje coloquial identificándola con inactividad, parón, improductividad...

He tenido la suerte toda esta semana de darle unas charlas a 200 ancianos en el asilo y recurriendo a un tópico, he aprendido muchísimo de ellos.
He descubierto que necesitamos tener un aprendizaje de "Saber envejecer" ser conscientes de nuestra realidad y nuestra meta, eso nos evitará el tener sobresaltos.
Dicen que cuando muere un anciano se cierra una biblioteca, ¡cuanta razón! puede que yo les llevara conocimientos de libros, que por circunstancias de la vida ellos no pudieron aprender, pero cuando tuve la oportunidad de hablar con ellos me pudieron relativizar ciertas cosas mirando hacia lo fundamental, compartiendo experiencia. Ya lo dice el refrán: "sabe más el diablo por viejo que por diablo" Las circunstancias son menos importantes que la misma persona. El ser lo ponen por encima del tener. Salud, dinero y amor... a ellos les llega pensar en la salud y en el amor para luchar contra la mayor enfermedad que descubren que es la soledad. Una palabra, una caricia, el cariño que le ponen esas religiosas les hace manifestar que son felices.
Me agradecieron mucho las palabras que les decía, que se tenían que mirar al espejo cada mañana y dar gracias a Dios por la obra de creación que hizo en ellos, que todavía les quedaba mucho por hacer y mucho por decir.
Cada etapa en la vida tienen sus cosas buenas, pero también sus cosas malas, pero no por ello a nadie nos convierte en inservibles. La curiosidad, la ilusión, la sorpresa motores que nos hacen sentir vivos y que nos descubren que la vida tiene jugo que podemos extraerle. Uno no se hace viejo o anciano por los años, sino por perder el encanto de que te sorprenda la vida.
Necesitan nuestro cariño. Que les planchemos sus arrugas y que descubran como lo hacían las culturas antiguas que la experiencia es un grado.
Respetemos y consideremos a nuestros ancianos, pues ellos son como cofres donde se guardan los secretos de la existencia.


Share/Bookmark
0 comentarios

Cuaresma 2010

« La justicia de Dios se ha manifestado
por la fe en Jesucristo » (cf. 
Rm 3,21-22)



Mensaje completo de Benedicto XVI


Con esta cita bíblica, Benedicto XVI nos exhorta a vivir la cuaresma de este año.
Es un mensaje que trata de reflexionar sobre la justicia, la cual no es sólamente, el darle a cada cual lo que necesita, ni la justicia distributiva, sino el origen y fin encontrado en Dios.
Yo quisiera fijarme en un elemento parcial de su mensaje que me parece muy interesante.
Recuerda Benedicto XVI, «Muchas de las ideologías modernas tienen, si nos fijamos bien, este presupuesto: dado que la injusticia viene "de fuera", para que reine la justicia es suficiente con eliminar las causas exteriores que impiden su puesta en práctica. Esta manera de pensar -advierte Jesús- es ingenua y miope. La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas; tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal».
Nuestra naturaleza hace que justifiquemos muchos de nuestros actos en función de los demás. Ya Adán le echo la culpa a Eva y a su vez Eva la culpa la encuentra en la serpiente. Oyendo los debates políticos los males y las culpas están en la oposición si habla el gobierno y viceversa si habla la oposición. Nos cuesta horrores reconocer nuestros actos como malos y cuando los reconocemos los justificamos porque las circunstancias motivaron que actuaramos así. El concepto de “Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre” (Sal 51,7) resulta políticamente incorrecto. Pero la mayor grandeza que puede tener una persona es reconocer cuales son sus deficiencias, debilidades, errores y pecados, y después de reconocerlas poner los medios necesarios para cambiarlos.
La conversión personal e interior es la clara invitación que nos hace el Papa para esta Cuaresma. No nos confesemos pecadores mirando los pecados del prójimo. No será cuaresma si al finalizarla no noto otro rumbo en mi vida. Porque buenos puede que seamos, pero siempre podremos ser mejores.
Que Dios nos ayude en esta Cuaresma y nos ayude a descubrir nuestros errores.

"Lo que llamamos en otros pecado, consideramos en nosotros como experiencia".


Ralph Waldo Emerson


Share/Bookmark
0 comentarios

Tempus fugit


El tiempo que voy a emplear en escribir este post quedará postergado al pasado. Siempre fue un concepto que me resulto muy interesante y que incluso de una manera sencilla trataba de sacar en las clases de religión para debatir.
Es un concepto que unifica la eterna discusión entre ciencia y fe, ya que siendo uno de los conceptos propiamente científicos, véase que la teoría de la relatividad es el descubrimiento científico por excelencia del siglo XX, siempre tuvo su parcela para la filosofía, metafísica, ontología y teología.
Dios no tiene espacio ni tiempo, está en todas partes y no tiene, ni principio ni fin. Por eso muchas veces el antropomorfismo que aplicamos a Dios resulta tan incompleto. Utilizamos analogías para tratar de llegar a Dios pero estas dos categorías espacio - tiempo nos reducen la omnipresencia y omnipotencia de Dios.

Pero vayamos a lo práctico, nuestro tiempo, el tiempo se escapa de nuestras manos, TEMPUS FUGIT.
Cuando nacemos, ya son nuestros padres, los que en ese momento desean por nosotros, que demos las primeras palabras y los primeros pasos. Al alcanzar esta meta, creo que se produce la mayor estabilidad en nuestra vida, ya que a renglón seguido aparecemos en la adolescencia ansiando llegar a la mayoría de edad, pensando que nuestro cordón umbilical se acabará por romper. En esos 18 años después de haber vivido nuestra primera pequeña independencia, queremos una mayor, ansiando la independencia económica, ansiando un puesto de trabajo y así poder subsistir y sólo rendirme cuentas a mí mismo.
Cuando alcanzamos la meta del trabajo estamos siempre pensando en el fin de semana, cuando llegará, para de esa forma poder descansar, pero llegado el fin de semana y su finalización resulta que nos resultaría más deseado las vacaciones para de esa forma desconectar.
Pasan los años en está dinámica y surge el pensamiento de que ya he dado todo lo que tenía que dar, a ver si me jubiló de una vez y así podré disfrutar de las hobbies, la lectura, los nietos, familia, etc., que mi vida laboral no me dejó disfrutar, pero....
Llegamos a la jubilación y nos damos cuenta que nos gustaría volver a empezar.

Leyendo esta historia nos damos cuenta de que exagero, pero en el fondo algo parecido nos pasa. Queremos que el presente sea el futuro y cuando llega ese futuro desearíamos que fuera el pasado. Dejamos pasar acontecimientos en nuestra vida por no estar en ellos. El devenir de la vida hace que un acontecimiento no sea igual que los que tuvimos, todo cambia. La vida debe ser vivida en cada etapa de nuestra vida, no es mejor la infancia que la juventud, ni la juventud mejor que la edad adulta, cada momento tiene sus pros y sus contras.
Cuando nos vienen dificultades pensamos que siempre será así nuestra vida y no esperamos darle esa vuelta de tuerca para cambiarla. Cuando estamos eufóricos y la vida nos sonríe pensamos que siempre será así y nos subimos a un pedestal.
Por eso que, TEMPUS FUGIT, no lo podemos parar ni dominar, pero sí que es distinto que nosotros naveguemos por nuestra vida y no que la vida nos lleve a la deriva.

Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Proverbio irlandés

Todo este post surgió después de una conversación con un feligres que se acaba de jubilar.


Share/Bookmark